"(...) El cuerpo que abrazamos es un río de metamorfosis, una continua división, un fluir de visiones, cuerpo descuartizado cuyos pedazos se esparcen, se diseminan..."

Octavio Paz, El mono gramático

La naturaleza y la deformidad son uno de los temas que me interesa desarrollar desde el punto de vista anatómico. La conexión que existe entre las partes del cuerpo es funcional y la forma de acercarse a la naturaleza es a partir de un estudio, es decir, una experiencia empírica y la semejanza pertenece al diálogo entre las partes, un ejemplo: los músculos de las piernas encajan de manera que funciona con el torso del cuerpo y logra movimiento. Ahora, si la imagen anatómica del hombre es fragmentaria, debido al estudio previo, es cuando se conforma la idea de un objeto. El cuerpo deja de ser humano y pasa a ser un objeto de estudio.

Es a partir de la misma idea (el cuerpo como objeto de estudio) que se puede formar el imaginario que sienta sus bases en un estudio empírico del cuerpo. Esto incluye la carga histórica que tiene la figura humana a partir del signo. Para entender más a fondo el signo icónico, es necesario definir las propiedades del objeto representado. La figura humana contiene la relación entre la imagen icónica - concepto de la figura humana desde la tradición alegórica hasta la publicidad - y la imagen abstracta de ésta como entidad científica, asumiendo una codificación desde una experiencia perceptiva. Es aquí cuando se hacen evidentes los mecanismos de representación que están reguladas por convención. La codificación que existe a la hora de percibir el cuerpo humano (y bien lo sabemos en el ciber espacio) estará presente cuando se transcriba en una tela o papel.