Nuestro entorno, lo que nos rodea y como representarlo… desde las cuevas de Altamira se considera que existe una relación de deseo, es decir, los cazadores o bien contaban sus historias o plasmaban sus deseos para conseguir la caza de un animal enorme. Ese sentimiento de posesión sigue tan presente en nosotros, un ejemplo de esto es el viaje, los paisajes inesperados y asombrosos que nos esperan…para ser percibidos, pero por sobre todo con un sentido de posesión muy potente. Queremos poseer ese lugar, porque lo hemos conocido, porque fue nuestro o porque de algún modo queremos así sea.

Para mi es absolutamente imposible no fragmentar este mundo para percibirlo de una manera particular, es así también que lo presento, trabajo con referentes fotográficos… en su gran mayoría, y alguna que otra vez me imagino ahí, representando la luz sobre la tierra… con el tiempo pasando inevitablemente, cambiando mi modelo vertiginosamente.

La relación que tienen los trabajos aquí presentados es esa, son paisajes fragmentados, los intereses más personales son de posesión… pero sobre todo esta la relación entre el pensamiento, la imaginación y el mundo que percibimos. Un ejemplo claro seria: “¡Hoy estas en las nubes!”, ¿Qué quiere decir? Que realmente estoy en otra parte…lejos, estoy pensando, soñando, imaginando ese paisaje fragmentado.